Nace Balbisiana

Hoy miro atrás y me doy cuenta de lo poco me que me gustaba mi vida antes. Aparentemente era completa: una familia que me quería y un trabajo en uno de los mejores despachos de España. Tenía la sensación de que la vida pasaba deprisa, con muchísimo estrés, comidas y cenas delante del ordenador, esperando a que llegase el fin de semana. Para tener que trabajar también en alguna ocasión.

Eso cambió el pasado mes de marzo, y es parte del motivo por el que dejé de escribir aquí. Nació Balbisiana y descubrí lo que es hacer una cosa con pasión. Crear algo tuyo. Verlo nacer desde cero. Descubrí lo que es quedarte sin un sueldo a final de mes. Lo que implica la verdadera atención al cliente. La disponibilidad. El trabajo de verdad. A diferencia de mi vida anterior, ahora no acepto un no. Lo intento absolutamente todo hasta el final, cueste lo que cueste. A mis 33 años tengo una energía que no sabía que existía. Nada me cuesta porque todo lo deseo como no había deseado nada antes. Este post tiene un doble mensaje: que conozcáis mi nuevo proyecto y que os animéis a perseguir lo que os gusta, aunque suene a topicazo.

Balbisiana es una empresa de repostería que fabrica tartas para empresas y particulares. Nació un frío día de diciembre en la finca de unos amigos. Ya sabéis que me encanta cocinar. Pues ese día me encargué de hacer el postre para un grupo de gente, entre los que estaban algunos socios del Grupo Larrumba. Probaron el banoffee y les encantó. Me pidieron si podía suministrarles tartas. Yo (que por aquel entonces era abogada 18h al día y vivía pegada al ordenador) no lo dudé. No tenía obrador. Tampoco tenía formación y nunca había hecho tartas para hostelería. En definitiva, no tenía ni p*** idea de nada. Pero al día siguiente me puse a buscar obradores como loca para poder servirles las tartas. Y conocí al presidente de Comess Group, que también probó mis tartas. Lizarrán (con el que ya no trabajo) permitió que me adentrase en el mundo de la fabricación artesanal de tartas en cadena. Después de eso vinieron otras cadenas con franquicias por toda España. Muchas veces les vendía de palabra cosas que aún no había hecho, porque no tenía un catálogo, ni experiencia de ningún tipo.

Tuvieron mucha paciencia conmigo. Yo me levantaba a las 5 de la mañana, cogía el coche de mi amiga, y ponía rumbo al obrador. Todavía recuerdo el frío que hacía, y la sensación de malestar en el estómago. Esa que tienes cuando te levantas de madrugada, con el cuerpo cortado después de haber dormido poco. En el obrador le enseñaba a mi equipo lo que quería hacer y cómo quería hacerlo. No es fácil que una tarta salga siempre igual. Tampoco fue fácil cambiarles su forma de trabajar. Explicarles que yo no quería aromas ni colorantes, que quería que fuese todo natural. Que me gustaban las tartas imperfectas porque eso significaba que las había hecho una persona. Después terminar las pruebas del día ponía rumbo a Madrid. Las cadenas con las que trabajaba -sabiendo que era abogada en Cuatrecasas- me ponían las reuniones a las 8.30-9 para que pudiese compaginarlo. Nunca podré agradecer lo suficiente la confianza que tuvieron en mí. Tras la reunión de turno entraba a trabajar en el despacho. Normalmente eran 12 horas, pero perfectamente podían ser 14 o 15. El trabajo en el despacho era muy exigente, y yo también quería que el cliente tuviese el mejor servicio legal posible, al nivel obviamente del despacho en el que estaba.

Llegaba a casa agotada. Algunos días probaba nuevas recetas en mi pequeña cocina, para no entorpecer el trabajo del obrador y llevar la receta exacta. Solía acostarme entre las 12 y la una de la mañana, para volver a empezar al día siguiente. Como os podéis imaginar, fueron meses difíciles. Engordé 6 kilos (que aún hoy estoy perdiendo), veía poco a mis amigas y al no tener formación me desesperaba cuando las cosas no salían bien.

Y llegó marzo. Y con él desavenencias con mi futuro en el despacho. La simbiosis perfecta para dar el salto. Dejé el despacho con pena. Eran 9 años y medio dedicados al derecho. Y haciéndolo bastante bien. En la foto con cara de cansada a más no poder. El juicio más complicado de mi carrera -que además era en Asturias- lo hice un día antes de irme. Ganamos 😉

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Recuerdo que cuando salí los primeros días me asombraba ver las tiendas de mi calle abiertas, algunas de las cuales no sabía ni que existían. Hoy en día me sigue sorprendiendo la luz que mi casa tiene a horas determinadas, que tras años viviendo aquí nunca había visto.

Así fue como un día soleado -unos 4 días después de dejar el despacho- iba andando por la calle y lloré de felicidad.

Y es que soy tan feliz y me gusta tanto lo que hago que no quiero dejar de animar a emprender a todo aquel que quiera leerme. Se nota tanto cuando alguien es un enamorado de su trabajo. Hace que los demás quieran ser parte de ello. Me desvivo por mis clientes. Desde marzo no existe el tiempo libre, porque se confunde con lo que hoy en día se supone que es trabajo. Estoy disponible las 24h porque tengo tantas ganas de que esto salga que lo hago feliz. Empezar algo es difícil. Tienes que renunciar a muchas cosas. Dormir, tener vida social o dejar de hacer otras cosas que te gustan. Pero son elecciones. Y esas elecciones dependen de ti.

Volviendo a las tartas, vendemos online en www.balbisiana.com. De momento solo en Madrid, pero en octubre estarán disponible en toda España si salen bien las pruebas de envío que estamos haciendo. También os dejo la cuenta de Instagram por si os animáis.

Las tartas están de muerte. Y no es porque las haga yo. De verdad que están muy buenas. Estoy deseando que las probéis. Os dejo fotos abajo para que activéis el modo goloso. Ojo que también hacemos postres sin azúcar ni grasa. Y la semana que viene sacamos el catálogo para catering e incorporamos nuevas tartas veganas aptas para los intolerantes a la lactosa. Y si todo sale bien, también habrá tartas sin gluten.

En fin, no sé cuántas tartas venderé, ni qué futuro tiene Balbisiana. Pero sí sé que aquí y ahora me siento una de las mujeres más afortunadas del planeta. ¡Gracias a todos los que formáis parte de ello!

No sé cuántas tartas venderé, ni qué futuro tiene Balbisiana. Pero sí sé que aquí y ahora me siento una de las mujeres más afortunadas del planeta. ¡Gracias a todos los que formáis parte de ello!

 

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El día de esta sesión de fotos me caí de la moto en la que llevaba (plegadas) unas 20 cajas de tartas para la sesión y había dormido 3 horas. Mi tobillo sangriento no se ve. En los 10 minutos que nos quedaban el fotógrafo Asís G. Ayerbe (que recomiendo muchísimo) hizo que saliese así de bien.

 

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PD: prometo retomar el blog y subir nuevas recetas y restaurantes. Que el último post es de abril. Soy un desastre, qué le vamos a hacer. Pero vengo con energía.