Pasta gratinada

Chérie, je vais te montrer la recette, mais il est important de savoir que ce n’est pas les pâtes à la carbonara. C’est un gratin des pâtes avec de la crème. Afirmación hecha. La pasta que os traigo hoy es una receta de pasta gratinada à la crême, pero en no carbonara (que dejo para otro post).

Os he hablado varias veces de Patrick, el marido de mi madre, en el otro post sobre pasta que escribí y en uno en el que hablaba sobre carne y vino. Vivió 5 años en Italia, trabajando mano a mano con Berlusconi, y la pasta le sale de cine… A Patrick le encanta cocinar y a mí aprender todo lo que hace, así que cuando se mete en los fogones me pongo a su lado y tomo nota de todo para contároslo.

Ayer celebramos el cumpleaños sorpresa de mi cuñado, que se mudó a Sotogrande con mi hermana hace unos años. En mi casa nos encanta organizar eventos, así que hicimos una buena compra, una gran tarta de cumpleaños y monté una bonita mesa. Nick no tenía ni idea… y le encantó.

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Mi madre siempre dice que nuestras cenas son como la Torre de Babel, porque cada uno habla en su idioma, y -aunque alguno tira de Google Translate-, lo mejor de la noche suele ser intentar traducir los chistes de mi tío (que tiene mucho acento andaluz y una gracia innata) al inglés o francés.

El menú era sencillo pero delicioso. Una ensalada verde con un buen aliño y pasta gratinada con nata. Más un gran aperitivo a base de jamón, lomo y tortilla de patatas con berenjena y pimiento.

Para hacer la pasta necesitas (para 10 personas con hambre):

–          Dos paquetes de pasta (las mías eran caracolas enormes de Rummo).

–          Un litro de nata ligera

–          Panceta de carnicería

–          Un paquete de jamón york ferrarini

–          Dos paquetitos de jamón en tacos

–          2 paquetes de queso rallado para gratinar

–          Un poco de mantequilla

–          Pimienta

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Preparación:

–          Cocinamos la pasta muy al dente (luego se termina de cocinar en el horno)

–          En una sartén sin aceite ponemos la panceta cortada pequeñita y más tarde el jamón york y el serrano que tardan menos, y reservamos.

–          En una fuente para horno ponemos unos dados de mantequilla y forramos las paredes un poco con ella.

–          Añadimos canela molida en el fondo y a continuación un poco de nata.

–          Ponemos una primera capa de pasta, una capita de la carne rehogada, y una de queso. Añadimos un buen chorreón de nata (luego la pasta la absorbe). Es mejor pasarnos que quedarnos cortos, porque se puede quedar seca.

–          Ponemos otra capa de pasta, y añadimos la panceta sobrante, más nata y mucho queso.

–          Molemos pimienta negra encima, sin miedo. Y unos trozos de mantequilla.

–          Metemos en el horno a 120 grados una media hora, hasta que se gratine el queso y se haya absorbido un poco la nata.

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Hay dos sesiones de fotos, porque sobró y la volvimos a hacer al día siguiente (¡festival calórico!)

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De postre hice una tarta banoffee, que salió rica rica… Acompañamos la cena con un Burdeos de Saint Emilion y un Borgoña excepcional.

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Siempre digo que es muy fácil hacer cosas ricas que tengan muchas calorías, y que lo difícil es precisamente lo contrario (y lo que yo suelo buscar), pero un día es un día. Ya que el plato tiene dos millones de calorías, lo importante que esté rico, como en este caso. Yo hoy he añadido a mi carrera mañanera habitual media hora andando y una clase de spinning… para compensar los (¡TRES!) platos de pasta que me he zampado. Y un trozo de tortilla. Y lomo con picos. Y un trozo de bannofee y… no tengo remedio….