Cordero al horno con patatas y romero

El domingo pasado me lancé a la piscina con un cordero al horno, y mira que no he asado un pollo en mi vida. Más principiante imposible. Por eso, queridos lectores, no tengo reparo en afirmar que -siguiendo las indicaciones de esta receta (hay una foto para todo)- os sale seguro: yo soy el ejemplo. No tiene ningún secreto: las dos horitas que tarda en hacerse y una buena materia prima.

 Quedó crujiente por fuera y tierno por dentro, muy sabroso…

 Ingredientes para dos personas

  • Dos paletillas de cordero. Es fundamental que sea cordero lechal. Tras leer sitios donde comprar corderos me decidí por la carnicería La Vianda de Julián, en el Mercado de La Paz. Puedes llamar antes para que te las dejen preparadas, y así te aseguras que las tienes (calle Ayala 28, 914317789).
  • Romero
  • Sal y pimienta
  • 500 ml de vino blanco (si es medio bueno mejor)
  • 5/6 ajos
  • Patatas de guarnición

Ejecución

Os voy a contar exactamente como lo hice yo como principiante (errores incluidos), y que condujeron a este resultado, asombrosamente bueno.

  • Sacamos el cordero de la nevera para que se quede a temperatura ambiente.
  • Precalentamos el horno a 180 grados.
  • Salpimentamos el cordero y le hacemos unos cortes (a mi me lo cortaron en la carnicería). Lo metemos tal cual en el horno. Yo lo admito, aunque no estaba en la receta, le eché un poco de aceite en spray por encima a las dos paletillas (leí que así hacía costra).

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  • Metemos en el horno ya caliente y dejamos en el horno durante una hora.
  • Mientras el cordero  está en el horno hacemos un “mejunje” con el vino blanco, al que echaremos unas ramas de romero y los ajos con piel a los que habremos dado un golpe previo. Los dejé así, macerando, toda la hora que estuvo el cordero dentro.
  • También pondremos las patatas a hervir, que sacaremos cuando estén tiernas y partiremos en cuadraditos.
  • A la hora sacamos el cordero, tendrá este aspecto (el liquidito que veis es su propio jugo):

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  • Metemos las patatas alrededor y parte de nuestro mejunje.
  • A partir de este momento, le fui dando vueltas al cordero cuando veía que se doraba, y le echaba el mejunje cuando veía que se quedaba seco, removiendo también las patatas.
  • Los últimos 15 minutos le eché el vino que queadaba y subí la temperatura a 200 grados hasta que se quedó doradito como en la foto (también le puse un pelín de azúcar morena por encima para que dorase más, pero es opcional: es verdad que el toque dulce se notaba luego, igual un poco exótico para alguno). Si ves que no queda caldo no dudes en poner más vino (si has puesto mucho, con un poco de agua), para que quede una salsita y no se quede seco.
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Al salir del horno

Lo serví separado (cordero y salsa), pero luego me enteré de que al parecer se sirve todo junto, cordero y salsa.

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Por lo que me dijeron mis acompañantes, más asiduos al cordero que yo, estaba de diez.